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domingo, 31 de octubre de 2010

Ajudar Rússia nasa resoldre Caixmir"

El cónsul general de la Federación de Rusia en Pakistán, Andrey V Demidov ha dicho que Rusia podría desempeñar un papel para resolver el conflicto de Cachemira si la India y Pakistán que dicha solicitud.
"¿Quién te dijo que no está interesado en resolver el problema?" El Pakistán diario las noticias se cita a Demidov, que tienen los periodistas.
"Tenemos buenas relaciones bilaterales con la India y lo discutimos con ellos", dijo, y agregó: "Todas las cuestiones deben resolverse por medios pacíficos."
"Usted se ha referido a Tashkent Pacto", dijo. "Tanto el Pakistán y la India invitó a ex Unión Soviética para mediar. Ahora ya está mirando hacia los Estados Unidos para ayudar a resolver el conflicto de Cachemira."
Demidov hizo estas observaciones al tiempo que responde a una pregunta en una mesa redonda en el Instituto de Asuntos Internacionales de Pakistán (Piia) para conmemorar el 65 º aniversario de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El Cónsul General de Rusia también dijo que aunque la presencia de EE.UU. en Afganistán fue aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU, la cuestión debería ser resuelta mediante negociacione
s.

Intensificarán protestas en Cachemira durante visita de Obama

India: Intensificarán protestas en Cachemira durante visita de ObamaPDFImprimirE-Mail
Los separatistas de Cachemira aprovecharán la atención mediática internacional durante la próxima visita a la India del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para intensificar sus protestas en esa región norteña.

Nuestra lucha por la libertad ha entrado en una fase crucial y los próximos 10 días son muy importantes, aseguró este sábado el líder separatista de línea dura Syed Ali Geelani, citado por la agencia IANS.

Geelani admitió que pretende aprovechar la estancia de Obama en la India del 6 al 9 de noviembre próximo para llamar la atención sobre la situación en Cachemira, un territorio que es además reclamado por Paquistán.

El octogenario líder de la conferencia islámica Hurriyat es uno de los instigadores de la exigencia separatista iniciada con violencia en junio pasado, y que ha causado 110 muertos en una región, que junto a la de Jammu, integran el único estado de mayoría musulmana del país.

Al grito de azadi (libertad), miles de jóvenes en su mayoría, se lanzan casi a diario a las calles de Srinagar y de otras ciudades para apedrear a las fuerzas paramilitares indias y exigir su retirada.

Aunque el gobierno central designó a tres mediadores para buscar una solución al conflicto, Geelani y sus seguidores afirman que la única salida pasa por el reconocimiento de Cachemira como un territorio en disputa, la retirada de las tropas indias y la liberación de todos los presos políticos.

Piden además la revocación de dos leyes que otorgan poderes especiales a las fuerzas de seguridad, y que los responsables de la muerte de los manifestantes sean llevados ante los tribunales.

Cachemira, de paraíso terrenal a infierno bélico

Casi siempre en las noticias, pero por razones ajenas a la belleza de sus paisajes naturales que le ganaron el calificativo de "paraíso en la Tierra", Cachemira es considerado hoy día uno de los lugares más peligrosos del mundo.

Situada en el Himalaya, la región es centro de una álgida disputa territorial entre la India y Paquistán, dos potencias nucleares, y cuna además de un fuerte movimiento separatista.

El 26 de octubre último se cumplieron 63 años del inicio de un conflicto que es resultado directo de la política de "divide y vencerás" aplicada por el imperio británico en sus últimos estertores en el subcontinente indio.

En 1947, la Corona británica decidió prescindir de su joya más preciada, y le concedió la independencia a la India, que a cambio tuvo que soportar el nacimiento de Paquistán, un parto doloroso y sangriento que costó la vida a millones de personas.

Entre la nueva nación musulmana nacida de la partición de la península, y los antiguos estados principescos hindúes se alzaba Cachemira, cuyos habitantes profesaban mayoritariamente la fe islámica, pero estaban gobernados por un marajá hindú, quien al principio intentó mantenerse independiente.

Apenas dos meses después de hacerse efectiva la partición, las tribus paquistaníes de la zona de Dir entraron a Cachemira con la intención de anexarla al nuevo país, lo que dio pie a que el gobernante cachemir pidiera ayuda a Nueva Delhi, que de inmediato despachó sus tropas hacia la región.

La adhesión del principado a la India se formalizó el 26 de octubre de 1947, pero seis meses después estallaba la primera guerra indo-paquistaní, que dejó como herencia hasta nuestros días la llamada Línea de Control, trazada por Naciones Unidas el 1 de enero de 1949 para poner fin a la contiende bélica.

Aunque la raya divisoria concedió dos tercios del territorio a la India, y un tercio a Paquistán, ambos países siguen reclamando como suya la totalidad de la región.

Esa disputa los ha llevado a enfrentarse en otras tres guerras desde entonces y a mantener a miles de soldados en permanente disposición combativa a cada lado de la frontera común.

Los separatistas cachemires

Además de las permanentes tensiones con Islamabad, Nueva Delhi debe lidiar con los separatistas, cuyas constantes y violentas protestas anti-indias le dan un cariz interno al conflicto.

Al grito de azadi (libertad), miles de manifestantes, jóvenes en su mayoría, se lanzan casi a diario a las calles de Srinagar y de otras ciudades del estado de Jammu y Cachemira, para apedrear a las fuerzas paramilitares indias, y exigir su retirada.

El más reciente brote de violencia separatista se inició en junio pasado, y se ha cobrado hasta el momento más de un centenar de vidas.

Para tratar de atajar el baño de sangre, el gobierno central encargó recientemente a un grupo de mediadores entrevistarse con todos los actores políticos y sociales cachemires, pero siempre en el entendido de que el territorio seguirá formando parte indisoluble de la India.

Según el octogenario líder separatista de línea dura, Syed Ali Geelani, la única solución a la crisis pasa por el reconocimiento de Cachemira como un territorio en disputa, la retirada de las tropas indias, y la liberación de todos presos políticos.

Pide además la revocación de dos leyes que otorgan poderes especiales a las fuerzas de seguridad, y que los responsables de la muerte de los manifestantes sean llevados ante los tribunales.

La propuesta de Gelani, además de resultar a todas luces inaceptable para Nueva Delhi, sólo toma en cuenta las opiniones de los musulmanes de Cachemira.

Habría que preguntarle a la mayoritaria población hindú de Jammu, o a los budistas que predominan en la región de Ladakh, en las estribaciones del Himalaya, cuáles son sus opiniones sobre una eventual escisión de ese estado, que de paraíso terrenal ha devenido en un escenario bélico.
Por Néstor Marín (Prensa Latina *)
(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en la India.