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viernes, 2 de septiembre de 2011

Tumbas sin nombre sacuden a Cachemira

Tumbas sin nombre sacuden a Cachemira






Miles de sepulturas sin identificar fueron descubiertas en la Línea de Control que divide la región de Cachemira de India, de la de Pakistán. Activistas de derechos humanos creen que allí están los cuerpos de personas desaparecidas y no de combatientes.

La Comisión de Derechos Humanos del estado indio de Jammu y Cachemira está al frente de los reclamos para que se hagan análisis de ADN a los cuerpos encontrados. La organización publicó el 21 de este mes la investigación que encontró sepulturas sin nombre. "Se encontraron 2.156 cuerpos no identificados en 38 fosas visitados", señala el informe con el resultado de una investigación de tres años. La Asociación de Padres de Personas Desaparecidas (APPD), con sede en Srinagar, estima que se desconoce la suerte de 10.000 personas durante las dos décadas del conflicto separatista armado en este estado de India. La organización recurrió al gobierno central en busca de ayuda para identificar los cuerpos. "Pedimos ayuda a organizaciones internacionales de derechos humanos y a las autoridades indias para identificar los cuerpos enterrados", indicó Parveena Ahanger, fundadora y presidenta de APPD. "El descubrimiento del equipo de la Comisión de Derechos Humanos reivindica nuestra opinión sobre el asunto", dijo Khurram Parvez, coordinador de programa de la Coalición de la Sociedad Civil, con sede en esta ciudad.


La organización de Parvez formó parte del equipo de investigación, dirigido por el Tribunal Popular Internacional de Derechos Humanos, que en 2009 divulgó el estudio "Evidencias Enterradas", según el cual entonces había 8.000 sepulturas en el norte de Cachemira. El estudio de la Comisión de Derechos Humanos confirmó que 574 tumbas eran de residentes locales, no de insurgentes abatidos por tratar de cruzar la frontera hacia India. "Debe permitirse que un equipo de investigación analice los más de 1.000 enterramientos que se cree están dispersos por el estado", indicó Khurram. El ejército indio y la policía de Cachemira siempre sostuvieron que los cuerpos enterrados a lo largo de la Línea de Control eran de insurgentes armados, muertos en combate. En el último enfrentamiento el 20 de este mes, el ejército mató a 12 insurgentes que trataban de cruzar la frontera. También murió el teniente Navdeep Singh.


Analistas de Nueva Delhi sostienen que es probable que en las sepulturas haya rebeldes que, según el gobierno de India, son llevados a empujones hacia lo que no es más que una línea de cese del fuego. Pakistán niega su asistencia militar a los insurgentes y sostiene que sólo brinda apoyo moral y diplomático, y arguye que es una lucha independentista. El conflicto, que ya dejó 50.000 personas muertas, entre India y Pakistán se remonta al fin de la colonia británica en 1947, cuando se crearon los dos países. Un tercio de la región de Cachemira, de mayoría musulmana, depende de la administración pakistaní y el resto forma parte del estado indio de Jammu y Cachemira.


La Línea de Control surgió luego de varias guerras entre los dos países, que no resolvió el problema. "La Línea de Control es una frontera viva reforzada por la fuerte presencia de efectivos de ambos lados y por una cerca electrificada del lado indio. Cualquiera que trate de cruzar corre el riesgo de recibir un disparo", señaló Rajeswari Rajagopal, analista estratégico de la Observer Research Foundation, con sede en Nueva Delhi. Es difícil para las fuerzas de seguridad determinar la identidad de insurgentes armados que cruzan la Línea de Control, indicó Rajeswari. También señaló que la enigmática agencia de inteligencia pakistaní tiene campamentos de entrenamiento para jóvenes de Cachemira en su territorio y que luego manda a la Línea de Control. "Existe una confusión entre los insurgentes armados muertos en la Línea de Control y los que perdieron la vida en los llamadas falsos enfrentamientos", explicó. "Las autoridades deben tener un perfil de ADN y otros métodos para poner fin a las especulaciones", indicó.


Las fuerzas de seguridad india señalaron que el 8 de este mes mataron a un alto comandante insurgente en un enfrentamiento de 12 horas en Surankote, en el distrito de Poonch. Pero las posteriores investigaciones revelaron que se trataba de un hombre con problemas mentales recogido en la zona de Rajouri. "Incidentes como ese muestran la gravedad de la tendencia de matar a civiles inocentes por medallas y promociones (dentro del ejército)", dijo a IPS el líder separatista Mirwaiz Umar Farroq. Hay que encontrar a los responsables de las violaciones de derechos humanos en Cachemira para que sean procesados por un tribunal internacional de justicia, señaló Mirwaiz, tras ser consultado por la investigación de la Comisión de Derechos Humanos de Cachemira. El separatista de línea dura Syed Ali Shah Geelani acusó al gobierno estadual de hacer revelaciones a través de la Comisión para evitar quedar bajo la lupa de investigaciones internacionales.


"Las organizaciones de derechos humanos internacionales ya tomaron nota de la muerte de personas inocentes a manos del ejército indio y de que sus cuerpos fueron sepultados sin nombre", Geelani a IPS. El ministro jefe de Jammu y Cachemira, Omar Abdullah, señaló que "se necesita una Comisión de Verdad y Reconciliación parecida a la de Sudáfrica, al fin del apartheid”. Tras el informe de la Comisión de Derechos Humanos de Cachemira, la organización Amnistía Internacional, con sede en Londres, señaló que se necesitan medidas urgentes para preservar las pruebas y ampliar las investigaciones para incluir los estudios sobre enfrentamientos falsos en este territorio.