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viernes, 3 de diciembre de 2010

OTRO AÑO DE PIEDRAS Y BALES EN CACHEMIRA

Otro año de piedras y balas en Cachemira

La región de Cachemira administrada por la India vivió este año una nueva espiral de violencia separatista, que se tradujo en la muerte de 111 manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad. El fallecimiento en junio pasado del joven de 17 años Tufail Ahmad Mattoo, alcanzado en la cabeza por una granada de gas lacrimógeno disparada por la Policía, fue el detonante.A partir de ese momento, y al grito de "Azadi (libertad) y "Fuera India", miles de personas salieron casi a diario a las calles de Srinagar y de otras ciudades del estado, en abierto desafío al toque de queda impuesto por las autoridades.A las piedras lanzadas por los manifestantes, la Policía y las fuerzas paramilitares ripostaron con balas, tanto de goma como de plomo, en un círculo vicioso de protestas-represión-protestas que aún prosigue y amenaza con perpetuarse.Para tratar de atajar el baño de sangre, el gobierno central nombró a tres interlocutores que se entrevistaron con todos los actores políticos y sociales cachemires, sin que hasta el momento esa gestión haya arrojado algún resultado concreto.Esa mediación se realizó, tal y como aclaró el Primer Ministro Manmohan Singh, partiendo del entendido de que el territorio -centro también de una disputa fronteriza con Paquistán- es, y seguirá siendo, parte indisoluble de la India.La posición de Nueva Delhi choca, sin embargo, con la asumida por los líderes separatistas radicales, que aprovechan el descontento existente entre los jóvenes para sumar adeptos a su causa.Según el octogenario líder separatista de línea dura, Syed Ali Geelani, la única solución a la crisis pasa por el reconocimiento de Cachemira como un territorio en disputa bajo las regulaciones de la ONU, la retirada de las tropas indias y la liberación de todos los presos políticos.Exige además la revocación de dos leyes que otorgan poderes especiales a las fuerzas de seguridad, y que los responsables de la muerte de los manifestantes sean llevados ante los tribunales.Aunque el líder musulmán no menciona a Paquistán, analistas locales consideran que el país vecino (que reclama como suyo el territorio desde la partición del subcontinente en 1947 y hasta ahora ha sido parte del problema) debe también ser tomado en cuenta para una posible solución.Islamabad insiste en abordar la cuestión de Cachemira en las conversaciones de paz con Nueva Delhi, las cuales se encuentran estancadas desde los ataques terroristas contra Mumbai en noviembre de 2008, a pesar de recientes intentos de ambas partes para reanudarlas.Según la India, no existe posibilidad de diálogo mientras las autoridades del país vecino sigan sin dar muestras fehacientes de su disposición a acabar con los grupos anti-indios que operan desde territorio paquistaní.Nueva Delhi considera que el tema no incumbe a su vecino, y tampoco acepta la mediación de una tercera parte en un conflicto que desangra al único territorio indio de mayoría musulmana, donde, mientras tanto, siguen lloviendo piedras y balas.
(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en la India.

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