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jueves, 28 de octubre de 2010

LA VIOLENCIA EN CACHEMIRA

Cuando se cumplen 63 años de la anexión de Cachemira a la India independiente, una terna de mediadores es la nueva apuesta del Gobierno para llevar la paz a la región, escenario desde junio de protestas con más de 100 muertos.
La muerte en junio de un joven a manos de la Policía durante una manifestación sumió a Cachemira en una espiral de violencia, con protestas y huelgas como la que hoy llevó a las autoridades a declarar un toque de queda en la capital estival, Srinagar.
En medio de una grave inestabilidad, desde entonces han muerto por la violencia en Cachemira unos 110 civiles, la mayoría jóvenes y niños que se enfrentaban a pedradas con las fuerzas especiales de la Policía india, según datos del Gobierno.
En vista de la situación, el Gobierno prometió primero el pasado mes de agosto iniciar un poco concreto "proceso político" y luego animó el viaje a la región de una delegación parlamentaria, antes de decidirse a nombrar una terna de negociadores para mediar.
Los elegidos son el periodista Dilip Padgaonkar, la académica Radha Kumar y el funcionario M. M. Ansari, quienes viajaron a Cachemira este fin de semana para poner en marcha conversaciones de paz que ayuden a desactivar la crisis.
"Estamos aquí para buscar una solución permanente a la disputa cachemir, pero una solución permanente no es posible sin la implicación de Pakistán", dijo a su llegada a Srinagar el periodista Padgaonkar.
La terna de negociadores ha visitado cárceles y se ha reunido con representantes juveniles y del turismo y miembros de los partidos políticos menos alejados de las tesis del Gobierno indio, como la Conferencia Nacional y el Partido Democrático Popular.
Cuentan con un mandato de un año y deberán enviar informes mensuales al Gobierno, pero su obstáculo principal es el diálogo con la independentista Conferencia Hurriyat, cuyos líderes han rechazado cualquier reunión.
"El Gobierno solo intenta retrasar el problema. Nosotros queremos dialogar, pero a alto nivel. Si el Gobierno es serio, ¿por qué manda (estos) interlocutores?. No se llegará a una solución política enviando académicos", dijo a Efe el líder de Hurriyat Umar Farooq.
Los separatistas cachemires demandan la puesta en libertad de los "prisioneros políticos", así como la derogación de la ley que da poderes especiales al Ejército y la desmilitarización del estado, donde se encuentran desplegados cientos de miles de soldados.
También piden la internacionalización de la disputa, aunque Nueva Delhi prefiere considerar las protestas como un problema interno o de desarrollo económico, y se resiste a discutir el estatus de Cachemira con el vecino Pakistán, que controla parte del territorio.
Aunque la actividad armada ha decrecido en los últimos años en Cachemira -donde comenzó en 1989 una violenta rebelión insurgente-, la opción de la independencia sigue contando con numerosos partidarios.
Los separatistas aprovecharon las protestas de junio para poner en marcha una nueva campaña con llamamientos a la huelga y a los cierres de negocios en Cachemira, que es el único estado de la India con mayoría musulmana.
"Este es un problema de dimensión política, no un asunto de ley y orden. Lleva así veinte años y no se va a terminar así como así.
Nuestra agenda es la independencia. ¿Cuál es la agenda del Gobierno indio?", se preguntó Farooq.
Pese al escepticismo que rodea su labor, los mediadores esperan poder reunirse con todas las partes de la sociedad cachemir, y Padgaonkar llegó a asegurar que "llamarían a la puerta de aquellos que no quisieran" acercarse a saludarles.
Cachemira pasó a formar parte de la India en 1947 contra el criterio mayoritario de su población, por decisión del maharajá hindú Hari Singh, quien buscaba apoyo indio para frenar una invasión pastún alimentada por el nuevo estado de Pakistán.
Cayeron en saco roto las posteriores resoluciones de la ONU que llamaban a la desmilitarización y celebración de un plebiscito sobre la adhesión del territorio a la India o Pakistán, y la región está dividida entre ambos desde 1972 por una "línea de control" de facto.
Desde la partición del subcontinente, la India y Pakistán, ambas potencias nucleares, han librado dos guerras y otros conflictos menores por el control de Cachemira, que continúa siendo escenario de escaramuzas fronterizas pese al alto el fuego vigente desde 2003

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